¿Cuáles son los escenarios democráticos para la salida de Maduro?


Las manifestaciones estudiantiles que comenzaron por la inseguridad en el estado Táchira y que luego se extendieron al resto de las ciudades por la liberación de jóvenes detenidos y los abusos de los Derechos Humanos se fundieron con el llamado a #LaSalida propuesta por el coordinador nacional de Voluntad Popular, Leopoldo López; la diputada independiente (Miranda) María Corina Machado y el alcalde mayor de Caracas, Antonio Ledezma. Este ambiente propició un nuevo capítulo en los constantes enfrentamientos entre el chavismo y la oposición.

Encima, la detención de Leopoldo López sólo sirvió para darle una nueva bandera para luchar a la oposición.

Los hechos violentos no han hecho más que resaltar en algunos voceros, como Henrique Capriles, así como ciudadanos opositores, el llamado a la calma y a buscar soluciones “constitucionales” y “democráticas”.

¿Cuáles serían? Renuncia, revocatorio, asamblea constituyente y hasta esperar el cumplimiento del período presidencial. Los distintos escenarios que se podrían plantear no son tan factibles o exigirían una paciencia que la oposición y sus partidarios no parecen tener, sobre todo luego de las recientes acciones represivas de las fuerzas del orden público y las constantes detracciones del Gobierno a sus rivales.

Este análisis parte de la premisa de que el mandato de Nicolás Maduro completa el período presidencial 2013-2019, iniciado el 10 de enero del año pasado, tal como lo establece la Constitución.

Escenario 1: Renuncia
La primera circunstancia probable de una salida prematura de Maduro estaría en el artículo 233 de la Constitución venezolana, que establece entre las faltas absolutas la renuncia.

La dimisión al cargo es algo que luce muy improbable, al menos por lo que ha dicho públicamente Nicolás Maduro de que la revolución bolivariana (y chavista) será para siempre. Sin embargo, una crisis nacional, la pérdida de apoyo de sus seguidores, la deserción de sus piezas claves, la solicitud de diversos sectores del país o incluso un reflexivo análisis de su entorno serían ­—quizás— los móviles que lo lleven a tomar esta decisión.

Si la renuncia ocurriera en los primeros cuatro años del período (como máximo el 10 de enero de 2017), se llamaría a elecciones en los siguientes 30 días siguientes. En ese tiempo, se encargaría de la presidencia temporal el vicepresidente de la república.

Si la dimisión tuviera lugar en los  últimos dos años del período (2017-2019) el vicepresidente se encargaría de la presidencia hasta terminar el mandato. Entonces se procedería a realizar elecciones (finales de 2018).

Escenario 2: Referendo revocatorio
Sólo se podría ejecutar en un intrincado proceso, lleno de tecnicismos y pronunciamientos del CNE y de las salas Constitucional y Electoral del TSJ, que ya conocemos los venezolanos luego del referendo revocatorio a Hugo Chávez en 2004, que terminó ganando el entonces presidente con 5.800.629 votos (59,09%).

Su basamento es el artículo 72 de la Constitución: “Todos los cargos y magistraturas de elección popular son revocables”.

Para solicitarlo habría que esperar que se cumpla la mitad del período presidencial de Nicolás Maduro, el 10 de enero de 2016. A partir de esa fecha (no antes) se podrán recolectar las firmas de por lo menos 20% de los electores inscritos en el Registro Electoral.

Considerando que los electores registrados en Venezuela en 2013 fueron 18.904.364 y que entre las elecciones presidenciales de 2006 y 2012 el universo de votantes creció 19,75%, se podría especular con un crecimiento de 10% de electores para mediados de 2016. Es decir, 20.794.800 de votantes. Para solicitar el referendo revocatorio se necesitaría la aprobación de 4.158.960 personas (20%).

Luego de entregadas las firmas al CNE este procederá a comprobarlas. De ser aceptadas, entonces fijaría la fecha de elecciones. Tomando en cuenta la experiencia de 2004, se podría contemplar como fecha probable del referendo entre julio y agosto de 2016.

El mandato podrá ser revocado por un número igual o mayor de votos por los que fue electo el presidente en la elección anterior. Además, la propuesta revocatoria está obligada a ganar. Los votos mínimos que necesitaría la oposición para revocar a Nicolás Maduro son 7.587.579, los mismos que logró en las elecciones de abril de 2013.

En el referendo revocatorio de 2004 la abstención fue de 30%, lo que —siempre según los cálculos proyectados para 2016, de 20.794.800 electores— significaría que votarían unas 14.556.360 personas.  De ser así, la oposición estaría obligada a lograr mucho más de 50% de los votos (7.278.180).

No se considera la condicional que establece la concurrencia de 25% de los electores, que serían apenas 5,2 millones de personas, inferior a los votos logrados por el presidente en 2013.

Si Maduro perdiera el referendo revocatorio y atendiendo a que estaría dentro de los primeros cuatro años de mandato, el CNE debería convocar a elecciones en los 30 días siguientes. En ese período transitorio el vicepresidente asumiría la presidencia. El candidato elegido completará el período (hasta 2019).

Sólo se puede solicitar el referendo revocatorio una vez por período.

Escenario 3: Destitución por parte del TSJ
Otra de las causales de falta absoluta que establece el artículo 233 de la Constitución es la “destitución decretada por sentencia del Tribunal Supremo de Justicia”.

Para ello, el presidente de la república debería ser enjuiciado por la Sala Plena del Tribunal Supremo de Justicia; es decir, por los 32 magistrados. La mayoría de ellos fueron electos por la Asamblea Nacional en el período 2006-2011, cuando la oposición abandonó las elecciones legislativas y casi todos los diputados eran seguidores del chavismo. Luce improbable que se pronuncien en contra de Maduro.

De ser destituido, aplicaría la regla del mismo artículo 233: si es dentro de los primeros cuatro años, elecciones; si es en los últimos dos, el vicepresidente completa el período.

Escenario 4: Referendo consultivo
El artículo 71 de la Carta Magna presenta al referendo consultivo para “las materias de especial trascendencia nacional”. Puede surgir como “iniciativa” del presidente de la república, por una mayoría de la Asamblea Nacional o a solicitud de 10% de los electores inscritos en el CNE.

Tal vez serviría sólo para invitar a alguna suerte de plebiscito o la formación de algún gobierno de unidad que incluya a representantes de la oposición, aunque difícilmente el TSJ y el CNE consideren este mecanismo en vez de un referendo revocatorio.

También podría ser el mecanismo para llamar a una Asamblea Nacional Constituyente.

Escenario 5: Asamblea Nacional Constituyente
Una de las propuestas esgrimidas desde hace meses por Diego Arria y arropada en #LaSalida de Leopoldo López y María Corina Machado.

Artículo 348. La iniciativa de convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente podrán tomarla el Presidente o Presidenta de la República  en Consejo de Ministros; la Asamblea Nacional, mediante  acuerdo de las  dos terceras partes de sus integrantes; los Concejos Municipales en cabildo, mediante el voto de las dos terceras partes de los mismos; o el quince por ciento de los electores inscritos y electoras inscritas en el Registro Civil y Electoral.

Los actores que la han mencionado no han hecho lobby para su consenso. Igualmente, luce poco factible por falta de partidarios.

Escenario 6: Muerte o incapacidad física o mental permanente
Los más remotos panoramas que contempla el artículo 233 de la Constitución. Aunque insólito, ya se vivió en marzo de 2013 con la muerte de Chávez por cáncer. Igual de inaudita sería la incapacidad física o mental. Que se sepa, Maduro no sufre de esquizofrenia o alguna otra discapacidad que le impida ejercer su mandato. Por si fuera poco, habría que tener la aprobación del TSJ y de la Asamblea Nacional (Diosdado Cabello, dixit).

¿Ocurre? Repite la regla: si es dentro de los primeros cuatro años, elecciones; si es en los últimos dos, el vicepresidente completa el período.

Escenario 7: Abandono del cargo
Un día Nicolás Maduro no va a trabajar a Miraflores y no se lo dice a nadie. Absurdo, pero ha ocurrido en países en los que, a punto de un colapso, el presidente en funciones abandona el puesto antes de una catástrofe nacional. Similar a una renuncia no anunciada.

¿Qué pasa? Dentro de los primeros cuatro años, elecciones; si es en los últimos dos, el vicepresidente completa el período.

Escenario 8: Finalizar período. Elecciones presidenciales
La opción más distante en tiempo de todas. Llamado a elecciones entre octubre y diciembre de 2018 y la toma de posesión el 10 de enero de 2019.


2 thoughts on “¿Cuáles son los escenarios democráticos para la salida de Maduro?

  1. Como es posible que la Constitución de la República no establezca que, revocado un funcionario público electo popularmente, éste no podría volver a ocupar cargo público por un período determinado; es un razonamiento de perogrullo, sin embargo solo se habla de falta absoluta (caso presidente de la república), y de su participación “como candidato” a la elección inmediata a su revocación. Sería bueno, tener una opinión que trate, si sería plausible, que revocado el presidente después de transcurrido la mitad de su período y asumida la presidencia por el vicepresidente hasta el final de ese período, éste pudiera nombrar al presidente revocado como vicepresidente, renunciar para que el vicepresidente asuma la presidencia (de nuevo) hasta el final de su mandato. Laguna legal???

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